Considerado el único viaducto de hierro curvo en el mundo, la estructura está cerca del camino de Vera Cruz, formando un gran arco sobre el río Santana. El edificio, que data de 1897, tiene un estilo de arquitectura belga, de 82 metros de largo y 32 metros de alto. El nombre del puente rinde homenaje al ingeniero Paul de Frontim, uno de los responsables de la construcción del ferrocarril.

Actualmente la estructura está desactivada con fines de hierro, siendo el foco actual del turismo como una de las postales de Miguel Pereira, donde los practicantes de deportes extremos practican rappel o puenting.
